divendres, 24 d’agost del 2012

Diario de ruta - Cartas

Diario de ruta - Cartas


He aqui dos cartas que quiero compartir con vosotr@s...

Música recomendada para la lectura: Joan Manuel Serrat - Amigo (genial)



Carta a ti, amig@.



Nota del escritor 1: -La siguiente carta es una adaptación de la que escribí al Amigo que hace mucho tiempo que no veo y del que sólo me separa la distancia. De ahí que además de por el contenido haya decidido dirigirla a cada un@ de vosotr@s-.



Hola amig@, cómo estás?!?!



De tus palabras y tu ánimo me quedó la sensación de que hay algo que se está moviendo en ti, y que has estado observando con delicadeza en diversas ocasiones. Puedo incluso imaginarte en cualquier momento del día absort@ por unos instantes con la mirada perdida, como si tus ojos intentasen mirar hacia adentro para tratar de comprender. Eso, amig@, no deja de ser un viaje. Enriquecedor como tal y también con perspectivas que no esperabas, que hasta pudieran llevarte a terreno desconocido. Entonces te imagino abriendo los ojos repentinamente más de lo normal -incluso hasta levantando un poco las cejas como estás haciendo ahora mismo- con cara de sorpresa y una expresión que podría ser un -ajá!-. Esos momentos, son tan saludables... no hay por qué esconderlos debajo de la alfombra.

En cuanto a la salud, me alegra saberte bien o al menos así como estás. Por peores momentos hemos pasado, verdad? Creo que alguna vez te lo comenté, el cuerpo es la otra mitad de la vida con lo que hay que tratarlo bien y hasta entrenarlo. Y si en cualquier momento decidimos entrenarlo hay que adoptar cambios que seguro conllevan algo de esfuerzo -seguramente hasta algún tipo de sudor- pero merece siempre la pena. Si nada cambia... nada cambia, así de sencillo.


Pues qué decirte... sobre las interesantes conversaciones que aquellos días mantuvimos he estado indagando un poco más, debido en parte a la formación en Coaching que acabo de terminar.

Creo que la vida nos ofrece un sinfín de caminos por los que optamos cada día y que llevan a sitios distintos. Creo importante sacar el máximo provecho al camino por el que andamos en el presente, no dejar de disfrutarlo pues es nuestro camino al fin y al cabo. Será la ansiedad, a veces la falta de motivación o de control, otras el politiqueo y las decisiones que toman otros con respecto a uno mismo que pueden ir en contra de nuestros valores personales... sea por el motivo que sea nos hace sentirnos mal y lo mejor es afrontarlo siguiendo tus principios y no dudando ni un momento en ser uno mismo, con uno mismo. Hay que esforzarse en sobreponerse a las situaciones que a veces se nos presentan..como cuando aquella vez en que mirándonos con profundidad casi masticamos lo fastidioso del momento. Pero aquí seguimos, adelante. Y no hace falta que te recuerde cómo lo conseguiste pero aquello -sin tal vez ahora ser plenamente consciente de ello- quedó atrás, te aportó conocimiento y lo superaste.


Como decía, cada día escogemos qué hacer y qué no hacer, escogemos nuestro camino. A veces no nos damos ni cuenta y perdemos la consciencia sobre el por qué estamos donde estamos porque hemos tomado decisiones en modo automático -bajo el umbral del confort-, y entonces nos sentimos un poco perdidos o desorientados. No pasa nada más allá de lo que hayamos de afrontar como consecuencias (hechos) de la voluntad de afrontarlos (sensación) y una vez solventadas..decidir serenamente a dónde dirigirse. De este modo sientes de nuevo que caminas hacia donde quieres ir. Eso es plenitud. Eso y mantener un equilibrio entre lo satisfecho que estés con los distintos factores importantes para ti. Si en uno de ellos me quedo cojo por culpa de los otros ... sentiré el desequilibrio.

Amig@, lo que quisiera para ti es que te encuentres satisfecho en los aspectos más relevantes de tu vida. En que te sientas realizado con lo que sea que hagas y en que tu vida sea un constante aprendizaje. Recurrir a los valores inherentes a tu persona puede servirte de brújula ya que son las bases. El miedo suele ser motivo de insatisfacción, pero suele garantizar objetivos secundarios que en un sentido u otro seguro que te ofrecerán la sensación de seguridad. Puede ser una elección, en esta vida todo vale. Para algunos el miedo puede haber sido un sacrificio que en adelante ha dado frutos, para otros la victoria y el poder,... , la cuestión es: ¿les ha llevado dónde y del modo en que querían ir?? Todo vale. Pero el miedo nos aleja de nosotros mismos, ese es el coste.

También sé qué es el miedo, no te creas, y cómo se siente...y en ocasiones me sobreviene al pensar en aquello que pude hacer y no hice, que pude decir y no dije. O justamente en lo que hice o dije y ahora siento que no debiera o que hice daño. También el miedo entiende del futuro y tiende a dar predicciones de tormenta allí donde luego espera un cielo radiante. Qué cachondo puede llegar a sonar todo esto!



De vez en cuando huelo el miedo cuando observo el camino que acabo de emprender. He dejado un trabajo que me facilitó mucho aprendizaje y del que siento orgullo, dinero que básicamente me ha permitido viajar y seguir formándome y lo más importante: buenos amigos y profesionales y muchas sensaciones que me llevo conmigo. Estoy estudiando algo nuevo para mi, que me gustaría seguir desarrollando. Y el caso es que últimamente vengo pensando en algo que me hace seguir adelante con ánimo y es el sentido de la adaptabilidad. Siempre he oído y he hablado de ella como ley básica en una de mis pasiones: la naturaleza. Pues bien, sintiéndola dentro el miedo se desvanece dando paso a intentar el camino del que no veo la parte final, pero no por ello voy a dar marcha atrás. Si viene tormenta o un paso difícil, tenemos los conocimientos necesarios para sobreponernos a la situación y si aún así se hace insostenible afrontaremos de nuevo las consecuencias de nuestros pasos y nos adaptaremos. Sobreviviremos y empezaremos de nuevo. Y así hasta que llegue nuestro último día.


Los senderos inciertos o desconocidos son los que suelen llamar más fuerte nuestra atención. Sin una idea más clara que la de seguir adelante, porque seguro descubriremos nuevas opciones, no nos detendremos ahora mas que para investigarlas.



Nota del escritor 2: -El siguiente párrafo lo dejo tal cual lo escribí, y sin entrar en detalles de quién eres en realidad sé que acogerás en ti el aprecio, admiración y ternura que sabes te tengo, al leerlo-.


Creo que eres un Arquitecto, diseñador, fotógrafo y escritor estupendo. Además reconozco en ti el don de la sensibilidad para/con lo que te rodea, y seguro que más me quedan por descubrir. Pero lo más importante es que eres una bellísima persona y tienes un corazón precioso. Una familia y muchos amigos que te quieren y te admiran. Y un ángel de la guarda que te protege. No dudes en consultar su opinión en lo que te inquiete.

Además eres todos los conocimientos y aprendizaje que quieras ser. Es decir puedes ser y hacer lo que quieras. Tú decides, porque eres capaz de ir hacia allí.

Eres un amig@ estupend@ y alguien a quien siempre le tenderé la mano y ofreceré lo que necesite. Así que en relación con lo que te pueda comprometer de mi.. no quisiera ser parte de ello, no dudes en comentármelo.


Como ves sigues siendo fuente de inspiración para mi, gracias.



Un abrazo muuuuy fuerte , cuídate y hablamos pronto!!



Pablo Lapuente.









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Música recomendada para la lectura: Manel - Aniversari (Dulce canción de unos grandes de la música catalana actual -por lo menos)

Carta a mi ahijada María:



McBride, BC, Canadá, Julio de 2012



Nota del escritor: -La siguiente carta fue escrita para mi querida ahijada María Lapuente Villanueva, el día de su 6 cumpleaños. Al escribirla recordé a un niño muy especial para mi, del que aún miro sus fotos de vez en cuando y me da mucho que pensar-.





¡Feliz cumpleaños María! ¿Cómo estás bonita?



Me encantaría poder estar contigo celebrando tus 6 añitos pero resulta que estoy muuuy lejos de allí, trabajando en las montañas Rocosas de Canadá. Estoy un poco triste por no poder disfrutar contigo ni con el resto de la familia en este día especial, pero escribirte esta carta me hace sentir mejor. Espero que la disfrutes.



Te voy a contar unos secretillos, pero no se los cuentes a todo el mundo, eh?! Así que ponte cómoda que allá vamos...



Había una vez un niño que era naturalmente inquieto. Siempre que tenía ocasión jugaba con otros niños, a cualquier juego que se les ocurriese, no importaba cual a él le gustaba participar. A veces miraba a los otros niños de su pandilla, que eran todos mayores, y se sentía más pequeño que los demás, porque no corría tan rápido, o porque no era tan fuerte. Y entonces se enfadaba.



Incluso había veces que se enfadaba tanto tanto que se peleaba con otros niños, y al irse a casa le quedaba sólo un dolor en la tripita. La angustia de saber que pelearse con sus amigos no estaba bien. Entonces se quedaba mucho tiempo pensando y pensando. Le gustaba mucho mirar al cielo azul y también las flores. Tras un rato de tranquilidad volvía a sentirse feliz y le venían las ganas de volver a jugar con sus amigos.



Un día a su mejor amigo le habían venido a visitar sus primos y se pusieron a juntar todos juntos. Durante un rato lo pasaron genial jugando al pilla pilla, pero claro él no era tan rápido como los demás .. Uno de los primos de su mejor amigo se rió de él por ser el más lento y a continuación todos se rieron de él. Se volvió a sentir tan y tan pequeño que se escondió en el bosque. Estaba muy enfadado porque su mejor amigo también se había reído de él. En el bosque descubrió un montón de animales y todos eran muy diferentes entre sí. Los había graciosos y regordetes como los conejos. Lentos y espinosos como los erizos. Listos y veloces como los zorros. Resistentes y duros como el jabalí. Se dió cuenta que todos vivían en el mismo bosque y que, de algún modo, todos tenían su función especial en él. Se quedó fascinado con los animales.



Al volver con los niños ya no estaba enfadado, y decidieron jugar al escondite. Como había estado tantas veces en el bosque después de enfadarse, lo conocía muy bien. Y claro, sabía los mejores rincones dónde esconderse, y casi nunca le pillaban. Al acabar sentados todos juntos viendo la puesta de sol todos le dijeron que era el mejor jugando al escondite. Y se sintió muy feliz. Entonces se le acercó su mejor amigo y le dijo: -Vengo a pedirte perdón por haberme reído de ti, sé que te he hecho sentir mal al verte ir al bosque. Pero me he dado cuenta de que es una tontería reírme de ti por ser más lento que los demás porque eres el mejor jugando al escondite-. Y ambos muy felices se perdonaron y se dieron las paces.



Aquella noche se dio cuenta de lo importante que es saber pedir perdón, porque eso era como mirar al cielo, o a las flores, o a los animales, le hacía sentir feliz. Y dolor en la tripita desaparecía. Desde entonces él también empezó a pedir perdón cuando se había peleado con otro niño, y aunque al principio cuesta, siempre merece la pena.



Llegó un día incluso en que se dió cuenta que enfadarse no le servía de nada. Como los zorros, que son muy listos, no se enfadan cuando se les escapa un conejo. Esperan a intentarlo de nuevo a la mañana siguiente.



Todo aquello lo aprendió gracias a su mejor amigo, quien le enseño lo que es pedir perdón. A cambio él siempre le explicaba cosas sobre los animales que conocía en el bosque.



En el colegio lo pasaba en grande y aprendía muchas cosas nuevas. Pero había algo que especialmente le hacía sentir bien. A veces le costaba un poco dibujar, pero siempre tenía un amigo que le enseñaba cómo hacerlo. Era entonces, al ver a su amigo trazar las líneas del dibujo lentamente cuando se quedaba mirando fijamente al papel, sintiendo como cosquillas en la cabeza y tras el cuello. Aprendió que a aquel sentimiento era la gratitud, y desde entonces empezó a dar las gracias cuando alguien le ayudaba. Le dijo -Muchas gracias por ayudarme con los deberes de dibujo, el próximo día te traeré un dibujo de todos los animales que conozco-. Y se fueron a merendar.



Aquel niño creció y creció, y aún de vez en cuando se enfada y le duele la tripita por ello. Pero entonces mira al cielo, a las flores, a las montañas o a los animales y siente que tiene que dar las gracias por muchas cosas y por todos los amigos que tiene. Siente que tiene que pedir perdón por cada vez que hace sentir mal a alguien. Y aún ahora, que ese niño es mayor sigue aprendiendo cada día de todos sus amigos.



Ese niño, María, te escribe hoy esta carta y te desea un feliz día y aguarda verte a de nuevo para darte el beso gordo que te envío ahora.



Como no enviarte un oso o un lobo en una carta sale muy caro, y el cielo lo tienes encima de tu cabecita, he decidido regalarte las flores que ahora te van a dar.



¡Mmmmmmmuuuuuuaaaaa!!!



Feliz cumpleaños María.



Tu tío padrino Pablo.


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Con las emociones a flor de piel, os deseo unas buenas y merecidas vacaciones.



Pablo Lapuente.

  











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