divendres, 10 d’agost del 2012

Diario de Ruta - Perspectivas

Diario de Ruta - Perspectivas



Música recomendada para la lectura:


Estupenda canción que tatareé al hacer autostop: Midnight Cowboy theme (Everybody's talking - Nilsson)
Y dos canciones de un grande como Serrat, elegidas para los tiempos que corren:
Ésta me la cantaba mi padre de nana: Serrat - Parábola y Serrat - Barquito de papel


Carla's Farm in McBride, Las Rocosas, British Columbia, Canadá. 29 de junio del 2012


Llegar aquí no fue fácil. Se suponía que al bus de la Greyhound no le llevaría más de 12 horas de trayecto desde Vancouver pero las lluvias extraordinarias de las últimas tres semanas hicieron torcerse el plan...



Tras el fin de semana de formación en Balance Coaching recogí raudo la mochila del Hostal St Clair entre las calles Dunsmuir y Richards para tomar el skytrain hacia la estación central. Con el tiempo pisándome los talones me dirigí al mostrador para obtener la etiqueta de destino para la mochila y allí me informaron que la llegada a McBride no estaba garantizada ya que la carretera 16 entre el desvío de la 5 hacia Jasper estaba cortada en algún punto de los 86 km distantes a causa de los movimientos de tierra y avalanchas. Aún así podía llegar al pueblo anterior al desvío, y esperar a que la carretera fuese abierta de nuevo, aunque parecía que esa opción no fuese del agrado de nadie pues subiendo al autobús el conductor me dijo que si realmente estaba seguro de llegar a Valemount ya que no había alojamiento vacante allí.



En verdad en ese momento ya llevaba en mente llegar a McBride del modo que fuese y hasta contemplaba la posibilidad de sortear el barro caminando a una altitud superior por la falda de la montaña, esperando eso sí que a las 4 de la mañana a mi llegada a Valemont la situación ya estuviese contenida. Durante el trayecto no pude ni escribir ni apenas dormir pues no dejaba de pensar en los contenidos del Balance Coaching ya que me resultaron de lo más interesantes. Suponían una nueva metodología con respecto a lo aprendido anteriormente, una jugosa combinación de coaching un poco más directivo, creatividad-lluvia de ideas y la exploración de distintas perspectivas. Todo ello para que al final el cliente ilumine su propio camino y lo emprenda con determinación. Además está resultando ser bastante efectivo. Estoy muy contento con ello.



Aquí a las 4 de la mañana ya hay luz y si encima te encuentras en medio de las Rocosas pues a parte de los primeros inocentes rayos del sol, estás a 10ºC, en un pueblo aún dormido, una gasolinera en la que sirven café calentito y.. un paisaje abrumador. Absolutamente conmovedor: cumbres nevadas, faldas montañosas rebosantes de vida y una sola carretera que impide que la fiesta sea total. En ese punto, ya en Valemount, y tras esperar hasta las 5 y media al autobús -ya que me había enterado de la apertura de la dichosa carretera- me convencí de que definitivamente no iba a pasar por allí a recogerme. Para más morbo mi móvil se...digamos que entró en un bucle sin salida. Y con él lo del coaching no funciona! No había acceso a internet y Carla, la dueña de mi nuevo destino, no cogía el teléfono a esas horas de la mañana.



Debieron ser las montañas, el café humeante o los primeros rayos del sol los que me hicieron sonreir bajo el lema de "al mal tiempo, buena cara" y decidí hacer autostop. La mala leche fue que todos los que paraban no iban por la 16 hasta McBride sino por la 5 a Jasper! A cambio del trayecto ofrecía una pose inmejorable: imaginad a un tipo juvenil, con barbita de unos 4 días, con las gafas de sol, gorreta estilo inglés y un jersey gris de cuello alto, pantalones tejanos, botas de montaña, una mochila con un foulard de la AE Garbí y una cinta de la Virgen del Pilar, y mi bandolera roja. Ah!, y lo mejor, una sonrisa que ni la de Brad Pitt. Algunos preferían ni mirar, otros lo hacían con desaprobación incluso señalándome, alguna que otra chica saludaba, los moteros también.. y yo ahí plantado pelao de frío pero sonriente!



Al final me paró un señor que pese a ir a Jasper me dejó en el desvío de la 16 ya en medio de la nada, entre el río Fraser y la falda del Mount Robson. Durante los 20 km que me acercó, nos dio tiempo de caernos bien, fíjate tú. Toda su vida había sido un currante, obteniendo lo justo y necesario para generar una familia y comprarse un coche y un velero. Iba camino de su último trabajo ya que a sus 60 quería ganar unos 8.000 dólares y hacer realidad su sueño de viajar junto con su mujer hasta Panamá, cruzar el canal y vivir rondando por el Caribe. Con un par!.



Donde me apeé no había nada más que naturaleza, la carretera y yo. Pasaron unos 25 coches, una hora y media, unos 20 cms de sombra hacia el este -lo que hace una espera tediosa-, una carrera hacia la parte posterior de un arbusto, un cigarro, varias canciones cantadas y muchas miradas al bosque ante chasquidos sospechosos de ser provocados por un plantígrado. Justo entonces sonaron los frenos de una pick up a unos 50 metros tras de mi. En cuanto entré al vehículo, una mujer que rondaría los 45 confesó que era la primera vez que paraba a un autoestopista y que estaba un tanto inquieta pero -como te he visto tan limpio, con el pelo corto y bien vestido.. he pensado que eras una buena persona, lo eres verdad?- a lo que respondí con una carcajada y un..-pues no sé, pregúntaselo a los que me conocen!-. Me presentó a su urón que reposaba en la parte trasera y me comentó que estaba por allí de paso -ella, no el urón-, que era su cumpleaños y que iba a un funeral. Además me comentó el modo en que pasan los inviernos en las llanuras de Manitoba, en el centro de Canadá, con medias de entre 20 y 30º bajo cero! Esquí de fondo, raquetas, trineos tirados por perros, mucha sopa y café caliente... y vida en el interior de las casas. Y lo peor son los niños pequeños ya que por lo visto lleva una media hora vestirles apropiadamente para el frío, tiempo suficiente para que les entren ganas de hacer pipí y tener que repetir la operación de nuevo!



A las 11 de la mañana, 17 horas después de mi partida de Vancouver, llegué a McBride y me encontré con Carla, que al fin respondió a mi llamada.



No fue lo mismo llegar a Vernon tres semanas antes. Me dirigía entonces a trabajar para Kim y Harald en sus Cozy Cabins, un pequeño resort turístico a unos 20 km de Lumby, en el Creighton Valley, un remoto y apacible lugar también en las montañas. Fue bajar del autobús y en seguida cruzar miradas con Harald quien tras cargar mi mochila en su Golf IV y comprar una pieza en una macrotienda de bricolage, me invitó a un cafelillo y partimos hacia su casa, de madera cómo no, conversando distendidamente. Había estado mirando mi "ficha"de la web workaway.info donde hice constar mi interés en el turismo y la gestión de los recursos naturales y empezó a darme un sinfín de consejos en cuanto a la gestión de un negocio como el suyo. Disponen de 7 fabulosas cabañas de madera -que más bien llamaría chalets, por el tamaño y el confort- repartidos alrededor de un laguico y un prado, que alquilan por fines de semana o semanas enteras de mediados de Junio hasta Septiembre.



La verdad que al llegar al lugar se me escapó la sonrisilla, era precioso y se halla enclaustrado en un valle verde de orientación este-oeste. Esa misma noche conocí a Kim, su mujer -californiana de origen-, a Angelika (entre Paraguaya, Alemana y Española) y a Brandon (Vancouver), estos dos últimos también helpers/ayudantes como yo. Teniendo en cuenta que Harald pese a su ascendencia alemana era de Namibia aquello parecía un chiste. Pronto Brandon y yo fuimos a dormir a la caravana.



Kim y Harald se conocieron en los Estados Unidos, donde ambos trabajaban en aquel momento. Más adelante decidieron dejar sus respectivos trabajos para viajar 2 años con una VW California por Namibia y Sudáfrica, allí nació su primer hijo, Erik. Los siguientes años los siguieron dedicando a trabajar en los EEUU con tal de hacer acopio del dinero necesario para emprender una nueva vida en la naturaleza de Canadá. Al final acabaron encontrando el valle de Creighton y montaron el resort de Cozy Cabins, donde crecieron también sus otros dos hijos: Stefan y Karina. Cuando llegaron allí conocieron a Jules, el antiguo propietario de la finca quien provenía de los Pirineos franceses. Por lo visto era un auténtico pionero, trampero cazador y hombre de las montañas. Gustaba de beber vino invitando a cualquiera que le visitara hasta la saciedad. Escuchar las historias sobre sus inicios me llevó a los tiempos de Jeremiah Johnson (película protagonizada por Robert Redford) en los que los conflictos entre el hombre blanco y los indios se hicieron palpables. Imaginaba aquella casa repleta de pieles de lobos, linces y osos, y unos inviernos desapacibles y poco piadosos. Eran los tiempos de la fiebre del oro de la que aún hoy en día se puede seguir el rastro, forjado por mujeres y hombres que no dudaron en dejar toda una vida en manos de la fortuna y del trabajo duro, de la que hablaré en el siguiente post.



Aquell@s no dudaban ni un momento de sus limitaciones pues si lo hacían tal vez fuese demasiado tarde para encontrar cobijo, calor o comida. El miedo de los que llegaban a las montañas y a veces perecían en el camino de conseguir sus sueños no impidió aún así que forjaran su mito. Kim y Harald hacían vivas las leyendas ya que son muy buenos oradores, al abrigo de la estufa de leña y con una taza de té entre las manos. "Haré lo que haga falta para seguir escribiendo mi vida" a lo que Harald respondió - Esa es la actitud para afrontarla-. Las cálidas charlas abundan en Cozy Cabins.



Trabajar para ellos conllevaba levantarse temprano para desayunar juntos a las 7:30 tostadas de pan ´y bollería caseros, cereales y café. Los primeros días se hicieron duros ya que me dediqué a trabajar en el nuevo cableado y en la zanja que lo había de contener, cortando troncos de madera para llenar el leñero del siguiente invierno y a quemar rastrojo. Todo ello, bajo la lluvia y a unos 2º centígrados. El caso es que el aprecio especial de Harald se hizo palpable desde entonces, sin dudar en compartir inquietudes sobre la construcción del nuevo taller o ideas sobre cómo mejorar el negocio. Más adelante cortar el césped del prado -tipo Forrest Gump-, pintar el interior de otra casa en la propiedad o colaborar en la construcción de unos pasamanos fueron mis cometidos. Don, el vecino de al lado solía acudir a ayudar a Harald y ambos formaban un dúo cómico excepcional, bromeando en todo momento, mientras yo aprendía de estos veteranos carpinteros. El sueño de Don es vender la casa e irse a ayudar a su hijo quien se ha hecho pastor recientemente. A veces me costaba entenderle ya que a parte de rápido hablaba con la boca particularmente cerrada, será por aquello de las moscas.. De su presencia obtuve bondad, humildad y compasión. Un gran tipo.



Como la conexión a internet en la casa era exasperante por su lentitud, bajaba los 20 kms en bicicleta a Lumby para hablar con l@s querid@s y así de paso hacía una buena excursión. Uno de esos días bajaba a toda velocidad por una pendiente cuando saltó del camino lo que en principio supuse era un caballo. Sin embargo sus patas eran más finas, su tronco más grueso y su cabeza más grande y tosca. Resultó ser un alce! Como los frenos no funcionaban demasiado bien determiné que lo mejor era pedalear aún más rápido para sortearlo -ya que suelen tener mal genio y embisten sin dudar- con tan mala suerte que el decidió hacer lo mismo. La situación se tornó graciosa a la par que excéntrica cuando parecía que estábamos compitiendo en una carrera de 100 metros lisos mirándonos el uno al otro con cierto asombro e incredulidad hasta que al final cesó en su spring y se escondió en el riachuelo lindante. Era la primera vez que ganaba una carrera a un alce!!



De hecho el primer domingo tras mi llegada fuimos en bici Harald, Brandon y yo a Cherryville donde celebraban su fiesta mayor al más puro estilo americano. Concierto de música country-rock en vivo por la camarera del bar del pueblo, juegos como el de encajar una herradura en un palo y un beer-garden (jardín de cerveza en su traducción literal), recinto vallado dónde sólo pueden entrar los adultos que quieren consumir cerveza. A la vuelta Angelika nos hizo la vez de coche escoba, recogiendo a Brandon y dejando que Harald y yo lidiáramos con los 50 kms a bicicleta durante todo el día. Comprendiendo más de 300 metros de desnivel. Estuvo más que bien ya que hacía unos 12 años que no montaba en bicicleta!!



Otro momento estelar se produjo en una de los atardeceres en los que, tras la cena, me encontraba fumando un cigarrillo en el exterior de la casa. Solía aprovechar para dar un pequeño paseíllo por la pista para tratar de ver algún oso. Volvía ya para casa cuando vi a unos 20 metros, sobre una pila de troncos, una figura extraña y nueva para mi. Su color era más bien claro, semejante al del trigo en una puesta de sol en verano y su tamaño era como el de un perro grande. Sin embargo su redondeada cara parecía albergar un hocico no demasiado largo y unas orejas especialmente puntiagudas, coronadas por unos apéndices oscuros. Era un lince!! Primero me quedé inmóvil observándolo y en cuanto decidí avanzar hacia él hizo un primer gesto de huída. Tres pasos más y dió media vuelta desapareciendo entre el bosque. Aquella noche me fui a dormir especialmente emocionado y sintiéndome afortunado ya que en los 15 años que llevaban viviendo allí Kim y Harald nunca habían visto uno. Me contaron detalles de las veces en que habían visto de cerca pumas y osos y se me ponía la piel de gallina.



Crisis en España, crisis de valores.



Comprendí que tras aceptar la ayuda de gente como nosotros buscan el mero hecho de charlar con quien vive de modo diferente a ellos pero que ha tomado decisiones similares. Lo que me brindó la posibilidad de indagar multitud de aspectos bajo distintas perspectivas. Evidentemente la crisis en el modelo económico y social de España -entre otros paises- centró gran parte de los debates.



A fin de cuentas tanto nuestra sociedad como nuestra economía responde a las decisiones individuales tanto de los que definen las normas del juego como de los que formamos parte de él, y de ahí se obtiene la media -en nuestro caso, también mediocridad- de nuestro país. Mi padre siempre me ha aconsejado: "uno nunca ha de vivir por encima de sus posibilidades", pues bien, la media nos ha de sonrojar, y cabrear si es que uno está por debajo de ella.

Tratando de desagregar la pestilenta situación por la que pasamos hay que tener en cuenta de un lado el "sistema" (normas y dinámica del juego) y de otro el modo en que uno juega. La mayor parte del estrato empresarial se rige por una última finalidad: maximizar beneficios. Y ahora mismo ni el "sistema" ni las empresas tienen memoria sobre los dividendos y presupuestos repartidos durante los años anteriores. Es decir, se procura maximizar el beneficio año tras año sin tener en cuenta lo acontecido en el anterior. Ello acaba promoviendo la concentración del dinero, convirtiendo a sus poseedores en poderosos influyentes del estrato político quien además de votos, maneja dinero. El dinero llama al dinero, nos decían en la Universidad, pues sí, al final quien la tiene más grande -la fortuna $$$-, manda.



Evidentemente sus poseedores quieren maximizar la renta de sus inversiones, minimizar los impuestos a pagar y mantener el máximo nivel de seguridad en que vaya a seguir siendo así. El estrato político general accede a sus peticiones ya que en los típicos análisis ABC o 20/80, Quick win, etc.. se prioriza siempre el menor esfuerzo con mayor impacto. Mientras tanto las grandes empresas siguen "inventando" fórmulas para maximizar los beneficios y de ahí que las grandes partidas presupuestarias se destinen a Marketing. Entonces llega el paso de vender. Vender un sueño, una emoción, un status, un maravilloso mundo de colores y melodías al servicio del consumidor, quien puede acceder a financiar todas sus compras. Puede fantasiar en comprar lo que sea.



Si a esto se le suma, en el caso particular de países como España o Estados Unidos, la fe que hemos tenido en el ladrillo.. "Hay que tener una buena casa, un buen coche, unas buenas vacaciones, una buena familia, una buena niñera, ..., un buen trabajo y un buen crédito o hipoteca", los bancos y los consumidores sabían que tras unos años el precio iba a ser más alto lo que además no sólo podía responder a una necesidad sino a una inversión. Dinero para hipotecar vidas, pero a fin de cuentas parece una decisión acertada en cualquier caso. El crédito fluyó ágil, tal y como suele pasar en épocas de expansión económica. Como a mayor demanda mayor precio, la burbuja creció y creció desde hace muchos años y gobiernos atrás. La economía se sostuvo en buenas expectativas pero pocos se preguntaron cual iba a ser el plan B en caso de que esas expectativas no se fuesen a cumplir. Y mucho menos las grandes fortunas, o los peces gordos, bien por tener garantías políticas de refinanciación o por tener asegurado un "despido" sustancialmente jugoso.



"El sistema, los políticos, los ricos, las grandes empresas, los grandes grupos de comunicación, los bancos.. son unos ..... y oprimen al ciudadano de a pie". Poco menos que sicarios del demonio pueden ser a ojos de muchos, pero no, no debemos caer en el odio de masas que tantas veces ha conducido a nuestro pueblo a la pena. Como decía al citar las palabras de mi padre y al hablar de los indicadores de nuestro país, para alcanzar esa media muchos peones hemos vivido por encima de nuestras posibilidades en algún momento, y los que lo han hecho prolongada o profundamente.. se han pillado los dedos, por no citar otras partes del cuerpo más dolorosas.



De un lado el sistema y sus decisores no han gestionado suficientemente bien nuestro país sino que millones de personas han caído en la trampa. Por lo tanto no es sólo una crisis del sistema.. es una crisis de valores, principalmente.



Con Harald nos remontamos a ecos de la historia para ver qué hicieron otros en circunstancias similares. Hablamos de los ciclos entre el concepto amplio que brinda la democracia y el liberalismo (capitalismo) económico y los que contemplan autoritarismo y igualitarismo (comunismo) económico. Cuando llegan a cabrear al pueblo, este reclama y se tiende hacia modelos más sociales que, tras evidenciar la vagancia del vecino bajo un mismo porvenir, el pueblo vuelve a protestar y se vuelve a solicitar liberalismo.



Al final en esta danza envenenada la riqueza y los privilegios se los acaban repartiendo los que llegan al poder, de forma merecida o no. Nadie suele entonar el mea culpa, ni la promesa de enmendar el daño provocado, la mierda se suele lanzar siempre hacia otro lado. Y en el momento presente me avergüenzo un poco de haber creído firmemente en quien ha configurado el nudo y no se ha atrevido a deshacerlo. Como individuos todos formamos parte de él, reside en cada uno de nosotros la decisión de cambiar, de enmendar, de trabajar en profundidad más que con dureza para no caer de nuevo en la misma trampa.

Mirad, que esto me dió mucho que pensar. El pasado invierno mi amigo Victor me invitó a una matacía tradicional en su pueblo, Sodeto, en la provincia de Huesca. Allí coincidí con el resto de su acogedora y tierna familia y otros buenos amigos. Compartimos una charla genial acerca de la situación del país con su madre que dijo algo que aún resuena en mi cabeza. "Hay generaciones que hubieron de crear, como la de mis padres ( los abuelos de Víctor), otras como la nuestra (sus padres) en la que habíamos de mantener, y ahora la generación de los jóvenes ha de destruir." Algo me dice que la moraleja es que ha llegado el momento de aprender de las experiencias propias y ajenas, renunciando a parte de ese mundo melódico pero superficial que tan bien nos hemos creído, y tomar conciencia de quienes somos y para qué estamos aquí. Es el momento de la compasión, la certeza, el conocimiento y el coraje. Suena como saltar al vacío, no?



Es el momento de los valores. De este modo se asientan las bases para que la siguiente generación, la de nuestros hijos, pueda crear de nuevo. Si ningún fruto se pudre en el suelo, ningún nuevo árbol crecerá.



Y otra cosa de la que hablamos con Harald es que siempre existen diversos caminos para conseguir un mismo objetivo. El que más se acerque al amor, en un sentido integral irradiado de dentro a afuera de fuera hacia adentro... es el mejor camino a escoger. Y cada uno tiene el suyo propio. No es siempre bueno dejarse contagiar del entusiasmo ni del miedo de las masas sociales, y menos en etapas convulsas como la actual, cuando surgen monstruos que se esconden en cada uno de nosotros y que muestran nuestra peor versión.



Es posible sonreír pensando en ello, es posible un mundo mejor tras una decisión individual, una elección de cambio y de conciencia. Al fin y al cabo las emociones son las mismas independientemente de la edad, cultura, educación estatus o circunstancias. Individualmente el cambio social es posible.



Recientemente descubrí este artículo publicado en La Vanguardia:

http://www.lavanguardia.mobi/slowdevice/vida/20120716/54325745651/profesores-proponen-valores-clasicos-contra-crisis-moral.html





Explorar distintas perspectivas es siempre fructífero y a ello Kim, Harald y el Balance Coaching han contribuido recientemente en mi caso. Estoy muy agradecido.







Os hecho en falta y ello me anima a sentirme mejor aquí.



Un abrazo,



Pablo Lapuente.




















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