Música recomendada para la lectura:
Into the wild Soundtrack - Eddie Vedder
Callejón Canalla - Hormigas en mi habitación
Andre & Martin's Garden en Salt Spring Island, British Columbia, Canadá. 1 de junio del 2012
Inspiración
Hoy ha sido un día especial, de ahí que ahora me haya puesto inevitablemente a escribir. Lo de especial viene de una discusión que mantuve con un profesor en clase de literatura española en 1º de BUP (ahora 3º de ESO) del Colegio Maristes Montserrat de Lleida. Justificaba la pobreza de mis ejercicios al profesor Fortuny por falta de inspiración, y él replicó que no había inspiración detrás de un escritor sino mucho trabajo. No otorgué poniendo como ejemplo la inspiración que a muchos niveles conlleva el estar enamorado y lo que puede afectar creativa o artísticamente esa explosión emocional en cada individuo... El caso es que hoy ha sido un día inspirador.
Día libre en el huerto/jardín de Andre y Martin en Salt Spring Island y nada mejor que cubrirlo con una excursión en kayak! Como cada vez que hemos salido de excursión con Christian (el alemán que está también trabajando aquí a cambio de alojamiento y comida) Andre nos ha preparado un almuerzo para llevar compuesto de "sandwiches", una manzana, queso, chocolate, barrita de frutos secos, agua y... amor de madre/padre, según el caso. Más adelante indagaré acerca de Andre y Martin, ya que son encantadores. A las 11 partíamos de Ganges hacia la Prevost Island, unos 19 kilómetros de ruta circular en el Kayak tándem alquilado, con instrucciones de los mejores sitios para ver focas, leones marinos y marsopas (entre el delfín y la orca). Al poco de partir hemos topado con varios grupos de focas reposando sobre las rocas, deleitándonos meramente con su presencia. Hemos remado una hora y media más hasta alcanzar la James Bay ya en la Prevost Island, en un rinconcito espléndido y tranquilo mientras hacíamos los honores al amor con que André nos había preparado la comida.
En el camino de regreso hemos tenido mucha suerte avistando un grupo de marsopas! Primero han pasado a unos 30 metros de nuestra proa desapareciendo justo después. Le he pedido a Chris que nos esperáramos un rato a ver si las podíamos ver más de cerca y..voila! Han emergido dando vueltas a nuestro alredor siguiendo una espiral cada vez más cercana al kayak. Emocionado mientras admiraba su sonido al respirar (lo hacen como los delfines por un orificio en la parte superior de su cabeza) ni he sacado la cámara, con cara de niño, feliz y sonriente para el resto del día ya que las hemos tenido nadando a unos 5 metros de nosotros, increíble.
Hemos descansado en la Chocolate beach, donde Chris ha destapado un sueño..comprarse un kayak!! ;)) Y ya por la tarde con viento de popa hemos llegado cansados a devolver el kayak. Andre nos ha venido a buscar y nos ha brindado una cena espectacular, como siempre, a base de pescado al horno, mazorcas de maíz, ensaladas y fruta con yogurt de postre. Cigarrillo tras la cena y película en inglés: El curioso caso de Benjamin Button. Las noches aquí son como en las montañas, silenciosas y evocadoras. Ha sido entonces cuando en mi cabeza se han ordenado las emociones sobre las que hoy quiero escribir. Ahí va...
Crecimiento
Dear fellows: - During this weekend we have been learning and growing facing our life purpose in the way of fulfillment, nothing else to say about that but... enjoy your life. Thank you all, I'm complete-.
Queridos colegas: -Durante este fin de semana hemos aprendido y madurado afrontando nuestro propósito de vida en el camino de la plenitud, nada que añadir al respecto excepto que... disfrutad de la vida. Gracias a tod@s, estoy completo.
Estas fueron mis últimas palabras al acabar el segundo fin de semana de formación en Co-Active Coaching en Vancouver. En la clausura de los cursos cada uno de los 26 alumnos dice lo que considere necesario antes de concluir con un -I'm complete / Estoy completo-. En mi caso, tras un exhausto fin de semana, había estado observando en los demás caras de agotamiento, de excitación, de compromiso, de ruptura, de promesa de cambio.. y me surgió así. Y sigo convencido de que no importa cuando ni cómo, a lo largo de la vida, uno siempre puede retomar la senda que puede tener pendiente.
Me refiero al cambio, a un pedir perdón, dar las gracias, o incluso a un te quiero. Hasta la reconciliación o el desamor, hablo de amor propio. No dejan de ser caminos que algún día no nos permitimos tomar y quedaron pendientes. Nunca es tarde para retomarlos.
El pasado fin de semana de co-active coaching aprendí digamos que pocas cosas, pero importantes y con mucho sentido para mi. La primera fue acerca de una figura que aglutina la voz que de manera natural y preventiva nos pretende proteger y garantizar la supervivencia, pues proviene de los orígenes del hombre. Para que me entendáis nos puede decir cosas como: -ataca, que te está ofendiendo-, -no lo intentes, ya que la vas a fastidiar-, -no te exijas tanto, ya probarás otro día-, -defiéndete a capa y espada, no tiene razón-.. se supone que cada uno tiene las suyas... Contradicen el entendimiento, al cambio y al aprendizaje y a veces nos hace optar por caminos que en realidad no queremos escoger. Generalmente gusta de mantener las cosas tal y como están, celebrando el status quo en perjuicio del dinamismo y el fluir de la vida. A la figura se le llama: el Saboteador. Hicimos el ejercicio de darle rienda suelta por unos minutos y me di cuenta de lo poco que cuesta hacer daño a alguien, y eso que era un ejercicio.
El día siguiente fue muy emotivo. Uno de los ejercicios consistía en personificar, o darle nombre , a cuatro valores: sabiduría, certeza, coraje y compasión. Aún suspiro ahora emocionado.. pues me encontré de frente con quien ya reposa y es luz, quien fue director de nuestro colegio en Lleida, monitor y compañero de excursiones de los scouts, amigo, mentor e inspiración para muchos de nosotros, el Germanet Marista Felip Gallifa i Maqueda. Quien se despidió de parte de la colla Amistar justo en la estación de Cellers, en su último julio paseando por la falda del Monsec. Quien sigue ahí, animándonos y dándonos fuerza. Nos habló de sus últimos escritos sobre el disfrutar del cuerpo como parte ineludible del binomio que forma con el alma. -Felip, ¡Quin bé de Dèu!!!-.
El tercer día indagamos en profundidad acerca del propósito vital, el motivo personal que nos inspira, nos llena, nos llama, y para el que en definitiva cada uno de nosotros se encuentra en este mundo. Y que hasta me da vergüenza compartir.. Pero que dibujé en una pequeña hoja de papel y me hace sonreir e ilusionarme cada vez que la hojeo. Con 30 años y lo agradecido que me siento de lo que la vida me ha brindado hasta ahora siento la responsabilidad de caminar hacia él aunque sepa, papá, la incertidumbre que te pueda suponer leer estas palabras.
Ese fin de semana, me empapé un poco más del contenido que tantas veces hemos compartido con muchos de vosotros charlando de la vida. Creo que es tremendamente sano indagar y compartir impresiones sobre nuestras experiencias e inquietudes, alimenta al alma y si se llevan a cabo desde la humildad siempre se puede aprender algo nuevo. Al fin y al cabo día tras día tomamos un sinfín de decisiones que marcan nuestro paso, desde la nimiedad hasta lo más crucial. Ahora bien, como he dicho en diversas ocasiones al final lo que uno se lleva a la cama son los sentimientos. Eso es lo que queda. A veces incluso bajo la bandera del amor no hacemos el bien a los demás ni a nosotros mismos, y el único elemento que nos lo indica es el cómo nos sentimos. No estamos muy educados en ello...pero siempre hay tiempo!
Este tema queda aquí ya que quiero escribir otro blog al respecto de esta y otras muchas reflexiones que tengo y de cómo todo lo que estoy aprendiendo ahora puede contribuir a hacernos la vida..más sencilla.
Las últimas tres semanas, con Andre y Martin en Salt Spring Island.
La primera tarde fue como saborear un buen vino sin etiqueta. Tenía mis expectativas acerca de lo que iba a encontrar en la pequeña isla (del tamaño de Formentera, más o menos) más aún viniendo de un lugar tan salvaje como el Rancho de Michelle en Little Fort. El primer sorbo desveló el enorme contraste entre ambos lugares, pero tras una tarde de caminata y una exquisita cena servida por Andre el trago sentó espléndido y fue entonces cuando adiviné la multitud de matices de los que iba a disfrutar en las siguientes semanas. Iba a dedicar tiempo a ello.
Generalmente Martin era el "jefe" en lo que a trabajo se refiere -Andre solía bromear al respecto- y reparaba todo tipo de cuidados antes de explicar cualquier tarea. Empecé trabajando duro cuatro días moviendo tierra a pico y pala habilitando parte de una pequeña ladera para el plantado de viñas. Martin compartió varias tardes conmigo allí, y siempre había tiempo para charlar acerca de su pasada vida como constructor a lo largo de todo Canadá, de la vida en el campo y de la familia. Era a la par tierno y curioso con lo que el trabajo se hacía muy fácil. Y siempre al acabar la jornada me daba las gracias. Andre, agente de inmigración jubilado, se encargaba de las malas hierbas, sembrado y otro tipo de tareas no tan físicas. Cocina estupendamente con alimentos de su huerto u orgánicos en su práctica totalidad.
Tras la cena siempre acompañaba a Andre a buscar el correo colina abajo y aprovechábamos para charlar y dar un paseo la mar de a gustico. Ambos son muy sensibles al devenir del mundo en los tiempos que corren y por eso no suelen ver las noticias en la televisión canadiense, sí lo hacen en el canal RT, Russian TV.. por internet. Ambos rondan los 56 años, y son adorables.
Al acabar la primera semana llegó Christian, un ingeniero alemán de 26 años que ha decidido pasar un año en Canadá antes que emprender un trabajo de oficina en su tierra natal. La verdad que un tipo reservado pero majete, con el que debatíamos la mejor manera de afrontar los retos que nos planteaba Martin en el trabajo de la tierra. En las siguientes semanas trabajamos en el vallado anticonejos de la plantación de frambuesas, moviendo las rocas del fuego a tierra del jardín, abriendo zanjas, sembrando, preparando el huerto y los planteros, el riego a goteo.. pero destacaría dos proyectos que nos dieron la oportunidad de encontrar la humildad en el sudor y la satisfacción en el trabajo bien hecho.
La primera fue arrancar una mala hierba que un escocés trajo a Canadá a principios del siglo pasado, se llama Scotish broome y es parecida a la genista. Cuando vimos la extensión que debíamos limpiar, y el esfuerzo de hacerlo, casi bajamos la guardia. Pero con el enfoque adecuado todo es posible! A costa de dolor de espalda, eso sí.. Otros tres días nos dedicamos a limpiar una zona de unos 150 metros cuadrados de bosque para convertirla en un área de almacenaje. Nunca hubiese apostado por ello, y tras arrancar las hierbas, cortar los árboles, recoger la maleza, cavar y nivelar el terreno.. no nos lo podíamos creer, es muy satisfactorio trabajar así, viendo el resultado, el sentido y la exquisitez de hacerlo lo mejor posible. Nos seguíamos ganando la cena!
Andre nos invitó a acompañarle a una sesión de yoga a la que acude cada martes de 7 a 8:30 de la mañana, y la verdad que me encantó. A parte de estirar todo el cuerpo, tras casi hora y media de sesión prácticamente alcancé el nirvana en los últimos 10 minutos de meditación. Así que Toni, ya sabes!!
Resultó imposible no entrarles al trapo con temas relevantes en su momento presente. Al principio perezosos ambos respondieron con temple de quien lleva una mochila de más de diez lustros de experiencia. En el fondo abrir su casa a gente como yo va más allá de necesitar ayuda en cuanto al cuidado de su huerto, tiene que ver con la ilusión de compartir y en mi opinión también con su rol de padres que no fueron pero que ejercen y lo desempeñan a la perfección, al menos esa es la sensación que me ha quedado en tan sólo tres semanas.
Compartimos muchas sobremesas charlando sobre multitud de temas y sólo tengo buenas palabras y un regusto dulzón a vino de Porto como recuerdo de lo bien que Andre y Martin me han hecho sentir. Como en familia. Muchas gracias Eagleboys.
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Por lo demás, exquisitas melodías con much@s de vosotr@s al otro lado del teléfono. Sensaciones que me hacen cantar o silbar cada día celebrando el mero vínculo que compartimos.
Esta vez quiero hacer hincapié al respeto que guardo por dos amigos del alma que han cumplido sus 31 hace bien poquito. Elena Torre quien es sol e ilumina íntegramente a quien la rodea, y Jordi Melé, quien es calor en un frío día de invierno, la música en un concierto (Callejón Canalla). Ambos representan para mi fuerza, entereza y ternura. Y una sonrisa que ilumina a los demás.
El pequeño Lapuente, Yago, cumplió dos añitos en presencia del resto de la familia y también me lo perdí. Espero poder darle el besito que ahora le mando a él a Inés, a Yolanda y a mi hermano Manuel.
¡Felicidades a los tres!
También quiero enviar muchos ánimos a Angelito -el otro del dúo calavera-. Ya te dije tronquillo, creemos en ti y en lo que estás haciendo, así que no desesperes y aprieta como cuando nos pulías a todos con la bicicleta subiendo al Sant del Bosc, tú puedes!!!!
Por último quiero dar las gracias a los pilares de mi fe y la compañía en el camino cuando me siento sólo. A mi yaya y a Felip. A Rebu y a Fructu. Y por supuesto a mi tía Marga.
Un besito a tod@s, aunque algunos de ellos hayan de llegar muy alto.
Pablo Lapuente Sagarra.
7 de Junio de 2012 en Cozy Cabins, Lumby, British Columbia, Canadá....... El día en que he mirado cara a cara a un lince.
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dissabte, 9 de juny del 2012
Diario de Ruta - Inspiración
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